Allá van las crónicas redactadas en el autobús hacia Kaoshiong
“Comienzo estas líneas en el autobús que nos lleva de Tainan a Kaoshiong (a medida que avanzamos hacia el sur, el trópico queda un poquito más cerca, y Lorenzo luce sus mejores galas para abrasarnos hasta las pestañas). Abandonamos ya el cojo-hotel anterior, aunque por lo visto el siguiente también incluye frutas que no son de plástico. No sé si ha sido una alucinación por el calor, como aquellas de los oasis y las máquinas de Coca-Cola en medio del desierto, pero creo haber oído a uno de los organizadores mencionar unos fuegos artificiales de bienvenida…Para mear y no echar gota, como decimos en la patria.
El miércoles 27 de junio de 2007 será para mí un día ficticio; creo que nunca he estado despierto menos tiempo, y creo que nunca he contestado tantas frases con monosílabos neandertales. Aunque no fui el único; también entre americanos funciona nuestro “lo que hace la gente, lo hace Vicente” (en, supongamos, una versión rapeada como “what all the niggas do/ so does my brother Vincent”. Aunque claro, te joden la rima. Pero parece más cool.). Y es que fue un día de charlas que no le importaban a nadie: a las nueve comenzó una sobre la producción taiwanesa de yates, tortura que empalmó con otra sobre una empresa de sal que ahora se dedicaba a fabricar cosméticos muy salaos (ja…) Lo único positivo de la mañana fue Debbie, con su sangre dividida en una parte belga y otra taiwanesa, castaña, más blanca que la leche y con los rasgos chinos menos marcados aún que la española Ana; había llegado la noche del martes, pues al igual que un servidor, acababa de terminar los exámenes.
Después del almuerzo, lasciate ogni speranza (para los no filólogos —es decir, el querido harén más Nekane, que me honra visitando estas letricas tan majicas—, significa ‘deja toda esperanza’, y está escrito en la puerta del Infierno de Dante. Nunca es mal momento para una pulla cultural…). Y es que sufrimos dos charlas más en el Cheng Shing Hall de la Nacional Cheng Kung University (NCKU) que nos acoge: una introducción a la tradición y a la cultura taiwanesa, impartida por un profesor de Literatura China, de la que sólo recuerdo su ferviente nacionalismo, su cara de capullo y su insistencia en hablar taiwanés (a pesar de que no le entendía nadie); y otra más sobre el ancestral arte de las marionetas chinas, cuyo maestro debe ser muy famoso, pues tenía fotos a tutiplén con todas las gordas estadounidenses que asistieron a su espectáculo allá en el Nuevo Mundo. Lo dicho, un peñazo de aquí a Tudela (y de aquí a Navarra hay un trecho). Aun así, hay que reconocerles el mérito a los organizadores del TTT: los ponentes eran de lo mejorcito que ha parido la isla, aunque hablen en público peor que la duquesa de Alba.
Cenita y al hotel…Esa noche me fui con mi grupo al night market (creo, tribu, que os he hablado alguna vez de ellos: mercadillos nocturnos en el que puedes encontrar todo y más a precio de risa, amén de la comida china más auténtica del globo y “barracas” varias. ¿Verdad que tengo adicción a los paréntesis? Alguna vez le he escrito a alguien que voy a escribir un libro llamado Kit Kat, todo entre estos signos, y puedo completar el título con El arte del respiro, que tiene todo que ver con este blog, y lo voy a hacer de chocolate, porque nadie lo va a leer, y por lo menos se puede comer, y así os ponéis todos gordos, y compráis otra vez mi libro Kit Kat; el arte del respiro, porque en un último apartado incluiré una sección de “Cómo adelgazar leyendo —y no comiendo— Kit Kat; el arte del respiro”, y me forraré, y me pondré chato a Kit Kats, y no os invitaré, por gordos. He dicho. Y me he perdido…); jugamos a pinchar globitos con pistolas de aire comprimido, y también a pinchar más globitos con arco. Gané un boli, que ofrecí caballeroso a las chicas. Comimos chow tofu (cuya traducción es algo así como ‘tofu maloliente’, el más apestoso y apetitoso manjar de estas tierras) antes de que llegara Annie, nuestra “monitora” taiwanesa. Lin-Lin se ganó un par de pececillos en un juego de pesca, aunque creo que ya se han ido por el retrete a estas alturas…
Poco más de este día; tuve un nuevo principio de insomnio, aunque conseguí dormir unas cuantas horas antes del jueves.
Iré resumiendo, que a este paso termino de contar la semana de orientación cuando me salga barba (never ever). El jueves por la mañana presagiaba más sopores, pero la charla de las nueve fue muy chula; de hecho, da el título a este post, y merece un pequeño párrafo aparte.
El maestro Shie Shi es el director de la compañía de percusión Ten Drums de Taiwán. La percusión típica de aquí es única: distinta de la más operística y finolis de China continental, más suave que la japonesa, inspirada por la disciplina de los ninjas, recoge todos los sonidos de la naturaleza (lluvia, viento, tierra seca, fuego…) con tambores de todo tipo, algunos verdaderas ingenierías artísticas. En serio, ver una actuación de ese palo hace que se te pongan los pelos de punta y se te haga el culo gominola. Soltó, durante su ponencia, algunas perlitas: “la clave de la música y de la vida es la velocidad: a veces, basta con cambiar el ritmo, acelerarlo, ralentizarlo, para conseguir tus objetivos”, decía el genio, tras explicar su infancia en el circo, su servicio militar oyendo tambores en sueños, presagios de su posterior viaje a Hong Kong para estudia percusión con el mejor maestro chino. Lo que más me gustó fue su manera de explicar sus siguientes palabras: “lenguaje, cultura, música y vida están estrechamente relacionados: cada país tiene su ritmo, y según él puedes explicar su carácter, así como sus miedos y preocupaciones”. Decía, por ejemplo, que el 2x2 (tata-tata-tata; semejante al caminar) es propio de países tradicionales, pausados, lentos; el 4x4 (tatatata-tatatata, como el correr) es propio de la cultura occidental, donde el éxito inmediato es lo que prima; en cambio, el 3x3 (tatata-tatata) es el ritmo del baile, propio de países alegres, vividores, despreocupados (pensad en el típico palmoteo flamenco…Siesta y sangría, sí señor). Y lanzaba una pregunta al aire: “¿Podríamos, estudiando los ritmos, las diferencias entre los países, saber por qué se producen las guerras?” Un genio…Taiwanés de corazón, embajador de la cultura y el sentir del pueblo, se despidió animándonos a amar esta isla y sus gentes, y a esforzarnos por conseguir una pronta paz con el gran vecino amarillo. Os pongo el link, aunque la página no tiene nada más que un par de fotos interesantes: http://www.ten-hsieh.com.tw/english/main.htm#1
El resto del día lo pasamos en el autobús, visitando diversas empresas de las que recuerdo poco más que el mismo bochorno de los huevos en todas ellas; el nombre os lo pongo, que lo tengo en la guía que nos repartieron: Taiwan Sugar Corporation, Taiyen (la empresa de sal del primer día…Nos dieron un polo salado que sabía a cenicero con tabasco…puaj), Tainan Hydraulics Laboratory, de la NCKU (donde había una piscina de olas artificiales…de treinta centímetros. Donde esté Sopelana…), y el Tainan Technology Industrial Park, lleno de empresas de chips y softwares fosoforescentes y ultramodernos.
Esa noche fuimos al karaoke…La madre que me trajo, que espectáculo. Es una de las actividades preferidas por los taiwaneses, y hay edificios enteros con salas habilitadas para ello. Algunos incluso tienen su buffet…Fliparíais. Me solté ya con la primera birra (aunque mi grupo era muy sano, y sólo Lin-Lin y yo le dimos al pimple), y acabé cantando Madonna y los Backstreet Boys. A esas alturas el grupo ya comenzaba a dividirse entre los más chinos (los taiwaneses, más que se fueron del país ya mayorcitos), y los angloparlantes, esto es, el resto de yanquis (Lin-Lin, Susan y Sharon), el koala (Joe), la belga (Debbie) y el menda; así que las canciones en chino eran monopolio del primer minigrupo. La apoteosis, el final: el mítico Summer Lovin’ de Grease, a pleno pulmón y baile incluido. Todo muy chinada, muy de película, pero os aseguro que me lo pasé como un niño. Me metí al sobre bastante tarde, pues estuve en un bar con Lin-Lin hasta las tres; ya dormiríamos durante las charlas del día siguiente…
Hoy hemos tenido las dos últimas charlas en Tainan: de la primera no sé el tema, y tampoco me he molestado en preguntarlo, porque ha sido entera en taiwanés (os diría que hablo, y digo “hablo”, mejor latín que esta lengua); la segunda era sobre cine, algo más chula, impartida por la tía con más pinta de dibujo animado que he visto en mi vida…Qué pena que se le hayan cascado la mayoría de los DVD que había traído…Ay, amigos, es lo que tiene el top manta. Hemos comido de MacDonald’s (si es que no repara en gastos el gobierno…) desde este mismo autobús en el que os escribo de semi-resaca, camino de una nueva ciudad aún más calurosa…Ardientes saludos (besos no, que queda muy porno) pues desde la carretera, y con el punto me voy a pegar una siesta como manda el Jefe.”
Han comenzado hoy, 2 de julio, mis prácticas...Todo ello y más, mañana por la mañana. Agurtxos. Aupa Athletic.
lunes, 2 de julio de 2007
domingo, 1 de julio de 2007
Pausa para respirar (1)
Os escribo recién llegado de la semana de orientación; he estado completamente aislado del mundo virtual, así que no he podido actualizar el blog...Aunque sí he empezado algunas letras, que colgaré mañana cuando termine de contar el viaje... El balance es bastante positivo: del periplo por Tainan y Kaoshiong me llevo algunos buenos amigos, gente que me hará compañía durante el mes y medio en Taipei. No es que haya aprendido mucho, la verdad, pero alguna viruta se podía recoger de todo lo que nos han contado... Así que hemos hecho un grupo bastante cuco entre los seis boy-scauts, el australiano, la belga, los dos taiwanesas y servidor, aunque una semana ha sido un tiempo cojo: ni suficientemente corto (para poder pasar de los compis y paz y alegría en la viña) ni lo bastante largo como para profundizar en las relaciones. Sabor agridulce, pues, y resaca de mastodonte, porque ayer salimos de fiesta (qué mejor manera de sobrevivir sin empanarte de nada durante mes y medio de prácticas que matando las dos o tres neuronas que aún te quedan). Muy divertido además...Pero los detalles, el morbo, las decepciones, el arte y las chinadas en los posts de mañana.
Aprovecho este primer descanso de los pulmones para explicaros brevemente en qué consisten las prácticas: el Taiwan Tech Trek 2007 es un programa organizado, subvencionado y fomentado en líneas generales por distintos ministerios y departamentos del gobierno taiwanés. Dirigido a hijos de emigrantes taiwaneses, concede un período de prácticas remuneradas (unos 1200 machacantes, más o menos) a quienes superen las pruebas de selección. Existen diversas prácticas en distintas ciudades, que el solicitante puede pedir en orden de preferencia: el Zoo Nacional, el Taipei Hospital, mi Radio Taiwan International, el Ministry for International Affaires, empresas de biotecnología, de ingenierías varias....Así hasta 270 plazas, repartidas entre becarios de todo el mundo (este año, siguiendo la tónica habitual, son en su mayoría estadounidenses y canadienses, unos cuantos más que los trece europeos que hemos sido seleccionados -aunque los cojonazos de Bilbo y la arrogancia de los gabachos abultan que olé loh muertoh de Rosa deh'paña-).
Yo empiezo mañana como asistente de producción en Radio Taiwan International (RTI), emisora radial nacional de Taiwán (o Republic of China, ROC.), que tramsmite la voz nacional al mundo entero en trece idiomas; el español, cómo no, está entre ellos, y en él me ganaré los mil doscientos ñapos. Tuve la suerte de obtener mi primera selección; aparte de esta plaza, no sé que más hubiera podido dárseme bien. ¿El zoo quizás? No sé, por aquello de hacer el burro, el ganso o el cerdo, dependiendo de aquello que el momento tercie, incluso la grulla y el saltamontes si pongo a lo karate-kid... Además, mi mamá siempre me dice que soy muy mono.
Hay otra española, Ana, que tiene de china lo que yo de peliblanco (o sea, un único pelo; ondeo orgulloso mi cana al viento...); su primer apellido es Moreno, así que deduje con finura que era su madre la taiwanesa. Es un coco, la tía: cuarto de teleco, y prácticas en una empresa del palo. Eso sí, chino lo justo, así que tendrá que tirar del inglés sabor jamón-jamón. Podemos estar orgullosos, por otra parte, porque somos los dos primeros españoles que consiguen acceder al programa...
Mañana, por tanto, empieza la traca. Prometo un taco de posts, y todas las anécdotas del viaje. Y muy pronto habrá fotos... Estamos recopilando todas las del grupo para hacer un CD...Pronto veréis los ojos rasgados a los seis americanos, Wendy, Solomon, Susan, Sharon, Lin-Lin y William; al aussie Joe; a los taiwaneses Terry y Annie; y a la belga Debbie. Un beso especial (que aunque no entiendan nada les hará ilusión ver su nombrerepetido dos veces) a Lin-Lin y Debbie, por amenizar las interminables sucesiones de chinerías infumables. Y muchos besabrazos a vosotros, neure lagunak maitiak.
Aprovecho este primer descanso de los pulmones para explicaros brevemente en qué consisten las prácticas: el Taiwan Tech Trek 2007 es un programa organizado, subvencionado y fomentado en líneas generales por distintos ministerios y departamentos del gobierno taiwanés. Dirigido a hijos de emigrantes taiwaneses, concede un período de prácticas remuneradas (unos 1200 machacantes, más o menos) a quienes superen las pruebas de selección. Existen diversas prácticas en distintas ciudades, que el solicitante puede pedir en orden de preferencia: el Zoo Nacional, el Taipei Hospital, mi Radio Taiwan International, el Ministry for International Affaires, empresas de biotecnología, de ingenierías varias....Así hasta 270 plazas, repartidas entre becarios de todo el mundo (este año, siguiendo la tónica habitual, son en su mayoría estadounidenses y canadienses, unos cuantos más que los trece europeos que hemos sido seleccionados -aunque los cojonazos de Bilbo y la arrogancia de los gabachos abultan que olé loh muertoh de Rosa deh'paña-).
Yo empiezo mañana como asistente de producción en Radio Taiwan International (RTI), emisora radial nacional de Taiwán (o Republic of China, ROC.), que tramsmite la voz nacional al mundo entero en trece idiomas; el español, cómo no, está entre ellos, y en él me ganaré los mil doscientos ñapos. Tuve la suerte de obtener mi primera selección; aparte de esta plaza, no sé que más hubiera podido dárseme bien. ¿El zoo quizás? No sé, por aquello de hacer el burro, el ganso o el cerdo, dependiendo de aquello que el momento tercie, incluso la grulla y el saltamontes si pongo a lo karate-kid... Además, mi mamá siempre me dice que soy muy mono.
Hay otra española, Ana, que tiene de china lo que yo de peliblanco (o sea, un único pelo; ondeo orgulloso mi cana al viento...); su primer apellido es Moreno, así que deduje con finura que era su madre la taiwanesa. Es un coco, la tía: cuarto de teleco, y prácticas en una empresa del palo. Eso sí, chino lo justo, así que tendrá que tirar del inglés sabor jamón-jamón. Podemos estar orgullosos, por otra parte, porque somos los dos primeros españoles que consiguen acceder al programa...
Mañana, por tanto, empieza la traca. Prometo un taco de posts, y todas las anécdotas del viaje. Y muy pronto habrá fotos... Estamos recopilando todas las del grupo para hacer un CD...Pronto veréis los ojos rasgados a los seis americanos, Wendy, Solomon, Susan, Sharon, Lin-Lin y William; al aussie Joe; a los taiwaneses Terry y Annie; y a la belga Debbie. Un beso especial (que aunque no entiendan nada les hará ilusión ver su nombrerepetido dos veces) a Lin-Lin y Debbie, por amenizar las interminables sucesiones de chinerías infumables. Y muchos besabrazos a vosotros, neure lagunak maitiak.
martes, 26 de junio de 2007
Hoy respiro... comienzos.
Han pasado casi cuarenta y ocho horas desde que despegué de Londres; horas insomnes desde entonces… Del trayecto me quedan algunas pequeñas anécdotas para el recuerdo: libros en máquinas expendedoras al lado de la puerta de embarque (sí señor, literatura envasada y de consumo, cero por ciento de materia grasa e intelectual), las sonrisas simpáticas de las azafatas, sus sonrisas no tan simpáticas cuando hice amago de sacar la guitarra, el champán, los bries y exquisiteces varias, mi nuevo amigo el piloto del vuelo BR0068 (amistado tras acceder a redactarles a él y a las azafatas sonrientes unas breves líneas de recomendación)… El viaje continuó en la obscena línea del lujo que os contaba en el primer mail: qué decir del cojo-Mercedes que me esperaba a la salida del aeropuerto. Y yo con aquellos pelos. Si se me subían los colores y todo. A todo esto, no sabía dónde sentarme en la nave: si delante, en un afán de congraciarme con el chófer; o detrás, en lo que creía un implícito insulto de servidumbre.
Diplomático, me sacó del apuro abriéndome la puerta trasera. El viaje a Gan Zhou St. 19, donde pasaré el solitario mes y medio siguiente, lo pasé contemplando los neones de la noche, recordando los anteriores veranos. Ya en casa, me esperaba una laaaaaarga noche en vela. Jodido jet lag… Así que con el canto del gallo y los ojos como platos me fui a la ducha dando tumbos, como una encarnación del Nescafé: marrón, maloliente y deseando un buen chorro de agua caliente…
Tenía que ir hasta Tainan [breve anexo: “nan” significa ‘sur’, y “pei”, el mismo de Taipei, significa ‘norte’. Así que el viaje me llevaba de punta a punta de la isla, aunque según mis cálculos la distancia es algo menor que de Bilbao a Madrid] donde había comenzado ya el 24 de junio la semana de orientación del TTT Program, organizado por el gobierno estatal y al que se adscriben mis prácticas. Ya os explicaré en el siguiente post, con más oxígeno en el cerebro, en qué consisten. El HSR, homólogo de nuestro AVE, me llevó al sur en poco más de hora y cuarto, y a las once de la mañana ya estaba en mi destino. Nuevo chófer, y primer encuentro con los compañeros del programa…Y (aunque ya me lo olía) primera decepción: americanos veinteañeros que parecen salidos de un campamento de boiescáuts, preguntándome (ay…) dónde caía España, y por segunda vez en mi vida (¡ahhhhh!) si en Euskadi se habla francés. A pesar de mis quejas, sé que lo pasaré bien: son demasiados pocos días como para hacer otra cosa que no sea rendirse ante las barras y estrellas. ¡Ah, por cierto! Confirmando el tópico del chino miope, me han bautizado como el guapo oficial del grupo. Lo sé porque a estos yanquis les encanta poner etiquetas, y cuando te la encuentran te la repiten machaconamente. Creo que piensan que por ser chinespanish tengo que bailar salsa y marcar paquete a lo Manolete. Y yo pienso: ¡si tengo los ojos más estirados que el horizonte! ¿Dónde me ven lo español? ¿En que me rasco la barriga y fumo como una chimenea? Lo dicho, miopes…Además, los cabrones me han hecho presentarme en público por haber llegado el último. Creo que he salido airoso, a pesar de no saber explicar muy bien en qué consiste mi carrera (pues sí compañeras, qué pasa…Decidlo vosotras en inglés. O en chino. Que es muy chungo): a la pregunta de la hija puta de turno sobre mi estado civil le he dicho que tengo tres novias. Y que no me importaría añadir una cuarta. Menos mal que se han reído, justo cuando ya añoraba el pino de los suicidios que se aloja en nuestro Campus…
La visita de la tarde ha sido uno de los mayores sopores que he tenido que sufrir en veinte años de carné. No sé qué clase de empresa era, algo de materiales reciclados y plásticos varios, con un museo en las plantas superiores lleno de animales disecados y copias desmayadas de la Mona Lisa... La duermevela y mi decencia me han impedido retener más detalles. Lo positivo del día, el hotel: un cuarto acojosciantemente inmenso, de esos que te ponen frutero y todo, con frutas que no son de plásticos, con internés y Colgate gratis…Compartido, eso sí, pero inmenso. Yo creo que me hablaré con mi compañero por megafonía.
Y desde el cojo-cuarto me despido por hoy…Morfeo y la inconsciencia llevan esperándome un par de días. Mañana más orientación, y seguramente (al menos no es difícil) mejor. A pesar de los boy-scouts. Cada uno con sus cadaunadas, oye, y yo con las mías hasta el nirvana y más allá.
Besos,
Diplomático, me sacó del apuro abriéndome la puerta trasera. El viaje a Gan Zhou St. 19, donde pasaré el solitario mes y medio siguiente, lo pasé contemplando los neones de la noche, recordando los anteriores veranos. Ya en casa, me esperaba una laaaaaarga noche en vela. Jodido jet lag… Así que con el canto del gallo y los ojos como platos me fui a la ducha dando tumbos, como una encarnación del Nescafé: marrón, maloliente y deseando un buen chorro de agua caliente…
Tenía que ir hasta Tainan [breve anexo: “nan” significa ‘sur’, y “pei”, el mismo de Taipei, significa ‘norte’. Así que el viaje me llevaba de punta a punta de la isla, aunque según mis cálculos la distancia es algo menor que de Bilbao a Madrid] donde había comenzado ya el 24 de junio la semana de orientación del TTT Program, organizado por el gobierno estatal y al que se adscriben mis prácticas. Ya os explicaré en el siguiente post, con más oxígeno en el cerebro, en qué consisten. El HSR, homólogo de nuestro AVE, me llevó al sur en poco más de hora y cuarto, y a las once de la mañana ya estaba en mi destino. Nuevo chófer, y primer encuentro con los compañeros del programa…Y (aunque ya me lo olía) primera decepción: americanos veinteañeros que parecen salidos de un campamento de boiescáuts, preguntándome (ay…) dónde caía España, y por segunda vez en mi vida (¡ahhhhh!) si en Euskadi se habla francés. A pesar de mis quejas, sé que lo pasaré bien: son demasiados pocos días como para hacer otra cosa que no sea rendirse ante las barras y estrellas. ¡Ah, por cierto! Confirmando el tópico del chino miope, me han bautizado como el guapo oficial del grupo. Lo sé porque a estos yanquis les encanta poner etiquetas, y cuando te la encuentran te la repiten machaconamente. Creo que piensan que por ser chinespanish tengo que bailar salsa y marcar paquete a lo Manolete. Y yo pienso: ¡si tengo los ojos más estirados que el horizonte! ¿Dónde me ven lo español? ¿En que me rasco la barriga y fumo como una chimenea? Lo dicho, miopes…Además, los cabrones me han hecho presentarme en público por haber llegado el último. Creo que he salido airoso, a pesar de no saber explicar muy bien en qué consiste mi carrera (pues sí compañeras, qué pasa…Decidlo vosotras en inglés. O en chino. Que es muy chungo): a la pregunta de la hija puta de turno sobre mi estado civil le he dicho que tengo tres novias. Y que no me importaría añadir una cuarta. Menos mal que se han reído, justo cuando ya añoraba el pino de los suicidios que se aloja en nuestro Campus…
La visita de la tarde ha sido uno de los mayores sopores que he tenido que sufrir en veinte años de carné. No sé qué clase de empresa era, algo de materiales reciclados y plásticos varios, con un museo en las plantas superiores lleno de animales disecados y copias desmayadas de la Mona Lisa... La duermevela y mi decencia me han impedido retener más detalles. Lo positivo del día, el hotel: un cuarto acojosciantemente inmenso, de esos que te ponen frutero y todo, con frutas que no son de plásticos, con internés y Colgate gratis…Compartido, eso sí, pero inmenso. Yo creo que me hablaré con mi compañero por megafonía.
Y desde el cojo-cuarto me despido por hoy…Morfeo y la inconsciencia llevan esperándome un par de días. Mañana más orientación, y seguramente (al menos no es difícil) mejor. A pesar de los boy-scouts. Cada uno con sus cadaunadas, oye, y yo con las mías hasta el nirvana y más allá.
Besos,
Respirando por primera vez
El aire de Taiwán es denso, obeso; así quedó grabado en mi memoria a través de aquellos largos veranos de infancia, y así lo respiro ahora tras dos años de ausencia. Recargado de voces e interrogantes, se expande por los pulmones, enmudeciendo el grito en desgarros silenciosos. La angustia se dosifica, gota a gota, sin llegar a permitir el llanto. De estos aires se emborrachan mis raíces, esperando el día que encuentre para ellas un lugar en mi interior. Un aire que todavía no es aire, paciente, confiado en que en algún momento le reconoceré su verdadero valor.
El aire en Bilbao, en cambio, es fresco, sencillo, tocado con una simpática boina. En él respiran mis recuerdos más pacíficos, y a él anhelan mis pulmones cuando necesitan paz, esperanza, chispazos de alegría. Rojiblanco, por su luz y su pasión. Romántico. Elegante. Así es el aire en el que aprendí a vivir. Qué pena que haya ya dejado de ser real…Este aire de antaño bucea, ahora sin brisa, sin oxígeno, en el mar de los recuerdos, de la colección de momentos perfectos. Mi aire de Bilbao vive en pretérito pluscuamperfecto, y a él acudo cuando no encuentro a mi alrededor más sentimientos que respirar.
En Pamplona, el aire se vuelve agresivo, veloz, desafiante. Frío y cortante. Blanco. Pálido. Con cara de listo. Pillo, tienta los pulmones, y les invita al reto de no quedarse atrás: ánimo, respira, vamos, prisa, ruido, ¡éxito! En él respiran mis presentes, mis ilusiones cotidianas y mis delirios de grandeza. En ese aire dinámico vuelco mis esfuerzos y mis logros; en él confluyen todos los aires de mi vida, que se unen a esta rápida, cortante y fría corriente para empujarme hacia el lugar que este mundo me reserva.
Pero ninguno de estos aires tan queridos por mí pueden igualarse al Viento que me cabalga furioso en el pecho. Cuando te alejas de aquellos que te importan, quedan en tu interior, de aquellos torrentes de amistad, tibias melodías, vahídos que arrastran un poquito de ese mágico elixir. Se unen gráciles en perfecta armonía, creando un poderoso céfiro con el que soy capaz de volar pleno de confianza a cualquier rincón del mundo. Y cuando el aire a mi alrededor se vuelve obeso e interrogante; cuando me miente con románticas melancolías; cuando me empuja a ambiciones irreflexivas, vuelvo el alma al sol de vuestras sonrisas, y dejo que la acaricie y la eleve al infinito este Aliento, vuestro aliento, que me sopla furioso pecho adentro.
El aire en Bilbao, en cambio, es fresco, sencillo, tocado con una simpática boina. En él respiran mis recuerdos más pacíficos, y a él anhelan mis pulmones cuando necesitan paz, esperanza, chispazos de alegría. Rojiblanco, por su luz y su pasión. Romántico. Elegante. Así es el aire en el que aprendí a vivir. Qué pena que haya ya dejado de ser real…Este aire de antaño bucea, ahora sin brisa, sin oxígeno, en el mar de los recuerdos, de la colección de momentos perfectos. Mi aire de Bilbao vive en pretérito pluscuamperfecto, y a él acudo cuando no encuentro a mi alrededor más sentimientos que respirar.
En Pamplona, el aire se vuelve agresivo, veloz, desafiante. Frío y cortante. Blanco. Pálido. Con cara de listo. Pillo, tienta los pulmones, y les invita al reto de no quedarse atrás: ánimo, respira, vamos, prisa, ruido, ¡éxito! En él respiran mis presentes, mis ilusiones cotidianas y mis delirios de grandeza. En ese aire dinámico vuelco mis esfuerzos y mis logros; en él confluyen todos los aires de mi vida, que se unen a esta rápida, cortante y fría corriente para empujarme hacia el lugar que este mundo me reserva.
Pero ninguno de estos aires tan queridos por mí pueden igualarse al Viento que me cabalga furioso en el pecho. Cuando te alejas de aquellos que te importan, quedan en tu interior, de aquellos torrentes de amistad, tibias melodías, vahídos que arrastran un poquito de ese mágico elixir. Se unen gráciles en perfecta armonía, creando un poderoso céfiro con el que soy capaz de volar pleno de confianza a cualquier rincón del mundo. Y cuando el aire a mi alrededor se vuelve obeso e interrogante; cuando me miente con románticas melancolías; cuando me empuja a ambiciones irreflexivas, vuelvo el alma al sol de vuestras sonrisas, y dejo que la acaricie y la eleve al infinito este Aliento, vuestro aliento, que me sopla furioso pecho adentro.
Besabrazos, en sacos, desde otro lugar.
p.d: todavía no hay fotos...Esta vez me he venido sin cámara, así que esperaré a que me las pasen mis compañeros...Pronto ¿vale? Lo sé, a mí también me cuesta leer libros sin dibujitos...
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