miércoles, 18 de julio de 2007

Tal día como hoy también respiraron… Efemérides (1)

Hoy es 18 de julio, quinto día del sexto mes en el año del cerdo, según el calendario lunar. Tal día como hoy:


La vocación de San Mateo, Caravaggio





-1610: Muere, a la edad de 39 años, el artista italiano Michelangelo Merisi da Caravaggio.





-1817: La novelista inglesa Jane Austen abandona este mundo, permaneciendo viva en el ruedo de las letras a través de Emma, Orgullo y prejuicio o Sentido y sensibilidad.





-1877: El científico estadounidense Thomas Edison graba la voz humana por primera vez [así que en una infinitésimamente larga cadena de acontecimientos este buen yanqui ha permitido que venga a la isla a radiar mi voz al mundo y a vosotros estos aires]





-1925: Se publica Mein Kampf, relato autobiográdico del líder nazi Adolf Hitler.





-1936: El general Francisco Franco y sus secuaces sublevan media España contra la agónica República, conduciendo al país a tres años de Guerra Civil; Franco dirigiría España de modo autoritario hasta su muerte en 1975.





-1955: El parque temático diseñado por Walt Disney para Anaheim, California, abre sus puertas a todas las ilusiones del mundo.




Hoy respiro... a duras penas (2)



Como os contaba, esta semana empezó con trabajos forzosos. La radio ha organizado para esta semana y la siguiente clases de preparación matutinas; adhiriéndome a la opinión de mis compañeros en la sección española, diré que las considero absurdas, por varias razones. En primer lugar, llegan tarde: tras medio mes de prácticas, algunos de nosotros estamos ya inmersos en nuestro trabajo, y las aptitudes que necesitamos para ello las hemos ido aprendiendo en el día a día. Por otra parte, muchos de los practicantes no las entienden (las imparten en chino), por lo que la mayoría opta por un breve sueño reparador. Pero, por encima de todo (y aunque suene perezoso), me sobrecarga los días: a pesar de ser por la mañana, y en horario de trabajo, la cantidad de tareas por la tarde no ha disminuido, sino que se ha incrementado con doblajes y grabaciones diversas. Además, soy el único que realmente está haciendo algo: la mayoría se va a casa después de las clases, o terminan sus tareas antes de las tres, mientras que yo salgo de RTI después de colgar el informativo en la página web (hacia las siete o siete y media de la tarde). Cansancios, pues, en un lunes y martes que comenzaron un tanto melancólicos después de un fin de semana espléndido.


No creáis que no valoro mis nuevas responsabilidades en la radio; al contrario, me entusiasmaría con ellas, si no acabase completamente exhausto. Pero estos agotamientos han llegado a su fin: la fortuna, que me abandonaba el lunes, ha decidido volver a mi vera. La responsable de la sección de mandarín ha solicitado que las clases se trasladen a las dos de la tarde, para que sus practicantes puedan utilizar los estudios de grabación por las mañanas. Así que vuelvo a mi horario habitual, eso sí, malgastando dos horas en las que podría ayudar a mis compañeros. Y es que esa es la conclusión que he expuesto hoy ante el gerente superior de la radio, que ha venido a clase para preguntarnos nuestras impresiones. Alejándome del peloteo del resto de jóvenes en las distintas secciones, he expuesto con claridad que mi objetivo en esta emisora es, por encima de todo, trabajar: no estoy cobrando un sueldo por aprender, sino por colaborar. No quiero que malgasten sus energías y sus recursos conmigo, sino que debo aprender a explotar mis capacidades para ahorrarles trabajo. Ese es mi cometido, y si lo cumplo, volveré, junto con la mochila de sueños cargada, con otra de sabiduría adquirida a rebosar; pero mi aprendizaje vendrá de la mano de esfuerzo. Lejos de mi impresión los primeros días, le contaba, me alegro de que ahora, por fin, los compañeros agradezcan que les reste un poco de su tarea de cada día.

Quizá mi entonación en chino se aleja de lo saltarín del discurso habitual; el caso es que mi supervisora, Patricia, ha interpretado mis palabras en la otra dirección, creyendo que no me encontraba a gusto. Me he apresurado a reconducirle a la opinión contraria, apoyado además por Paul y Luis, que me han felicitado “por ser el único honesto”. Las clases, por otra parte, son una tarea eludible: este viernes, sin ir más lejos, pasaré elegantemente de acudir, pues iré con Paul a entrevistar a una organización benéfica. Me he dado cuenta de que, después de estas semanas, he podido encontrar un lugar aquí: mi voz se emite (soy, de hecho, el único que graba “fuego real”), mis noticias se publican, y lo más importante, los compañeros me han aceptado como uno más.

Los últimos logros: traducción íntegra de una entrevista de veinte minutos a un tal Laplanche, subdirector de la Cámara Económica de la UE en Taiwán, y el posterior doblaje; no cagarla las primeras veces que he estado solo en la cabina, manejando micros, volúmenes, curvas de sonido y frikadas varias; aprender el proceso de colgar las noticias en la página web de RTI; sobrevivir a las americanas que trabajan en la sección inglesa, que ya han decidido por su cuenta que les acompañaré el viernes por la noche (y un chingón). Las habituales traducciones se me dan cada vez mejor, y después de estas semanas parecen acostumbrarse a mi imperiosa necesidad de torturar a la gramática de vez en cuando…

Para aquellos curtidos en esto de las letras les resultará obvio que he pasado por encima de estas crónicas a toda pastilla, sin cuidar un tanto, al menos como siempre, la prosa; no sé, la verdad es que no han sido unos días que me apeteciese mucho contar. Anuncio por ello eventos próximos: el viernes iré con Paul a entrevistar a unas venerables señoras que trabajan en una suerte de ONG; vuelve Lin-Lin a Taipei por la noche, así que volveré a acogerla durante el fin de semana; antes de ello, he quedado con Debbie para cenar y ponernos al día de la semana; el sábado por la noche llega mi hermanilla Nati… No habrá más conversaciones con las cucarachas; por fin alguien en casa todos los días… Alguien real, que se suma a estas palabras que os envío siempre que puedo. Cuidaos mucho, prometo líneas más interesantes en posteriores posts (la aliteración, como siempre, es gratis. ¿Os ha gustado compañeras?), besabrazos,

martes, 17 de julio de 2007

Hoy respiro… a duras penas

Parece que la dosis extra de suerte que se cuela en mi maleta cuando emprendo los grandes viajes se está acabando… Las horas han transcurrido llenas hasta arriba de trabajo tan denso y obeso como el aire de esta isla, hasta esta noche de un martes en la semana más dura desde que llegué a Taiwán.

Pero como en todo guión mediocre que se tercie allá por las barras y estrellas, tengo una crónica buena y otra no tan buena (ahap, se exprimen bien los sesos buscando eufemismos… Supongo que basta con ponerlo en boca de una moza con esas-cosas-que-tiran-más-que-las-carretas). Lo positivo, el fin de semana. Y por él comienzo (sobra decir que estoy a la espera de limosnas fotográficas de Debbie para dar descanso a vuestros ojos)…

Os decía que el viernes fue interesante. Lo fue, algo. Pero (parkaidazu…) me da una pereza del quince contarlo… Tampoco os perdéis mucho: tan sólo al menda grabando una obra de teatro, haciendo de padre de una niña que cree que los conejos en la luna hacen dulces y no medicinas, en compañía de diablillos que dicen no parecerse a las arañas. Oh, ya sabéis. Lo típico.

Por la noche vendrían Joe, Lin-lin y Susan desde Tainan (el uno) y Pintung (las otras), a hacerme compañía y a aportar un poco de calor (humano y figurado, que del real ando desquiciado). Primero llegaría el australiano; menuda odisea… Las señas que indiqué al taxista de Joe por teléfono eran poco concretas, por lo que le dejó a un cuarto de hora de casa…Salí a buscarle, además, sin teléfono. Creo que en esos momentos tiraba por la ventana, junto con la casa, esas dosis de suerte que os comentaba en las primeras líneas, pues no sé cómo chingones (me permito la arrogancia de inventarme esta palabra, que además de sonar a jerga latinoamericana suena infinitamente mejor que nuestro castizo sustituto de “testículos”) conseguí encontrarle en medio de la noche taiwanesa.

Una hora después de su llegada recibía una llamada de Lin-lin, en la que me metía prisa para que me vistiese de gala. Y es que, sin yo saberlo, me había comprometido a salir…Así que tras algunos arreglos de fachada arrancamos en taxi hacia un oscuro tugurio que vimos en Internet (Taipei, en contra de lo que parece, tiene una vida nocturna propia de aires más hispanos, y las opciones son tan variadas que requieren un trabajo previo de documentación). Ellas llegaron chuleando en sus tacones, trayendo consigo a Tracy, una amiga suya allá en las granjas de Pintung. Sin embargo, el sitio no nos convenció (los bares y clubes, al igual que la comida, entra primero por los ojos), así que no estando dispuestos a soltar guita para la entrada decidimos un chill out en casa. Además, a Joe no le convence eso de echar bailables por las noches.

Susan y Joe decidieron coger sobre, pues a la mañana siguiente habíamos quedado a las once con el resto del grupo. Lin-lin y yo, en cambio, no quisimos resignarnos a interrumpir la noche. Cargados con el portátil, un DVD, un duro licor de piña taiwanés y dos vasos de plástico nos apoltronamos, ya duchados, en los sofás de mi salón. Esa noche me regaló uno de esos pedazos de magia que tanto echaba de menos: conversaciones nocturnas, más sinceras que durante el día, tan encorsetado y diplomático, como si en el inconsciente intercambio de pareceres pudiera llegar el fin del mundo, y pillarnos con las botas puestas y el vaso en la mano… Llegaron las seis; los créditos habían terminado hacía rato, sin conseguir que supiéramos de que iba la película, ahogada por las palabras. No podré, secreto de confesión, contar lo que contamos; pero fueron grandes horas, conversando de todo, de nada, porque todo y porque nada.

La mañana del sábado aprendí una nueva palabra en inglés: hangover, que del mismo modo en que mi “chingones” tintineaba su sinónimo, hace que su homólogo castellano, “resaca”, entre mejor (siempre ayudado con grandes dosis de agua). Resaca satisfecha, sin embargo, soldado cansado y victorioso tras uno de esos “pedos sanos”. Comimos con el resto del grupo, y a la tarde los chicos (Joe, William y vuestro querido chino) cedimos a las ansias consumistas de las féminas, yendo a Ufengpu, una de esas zonas de compras taiwanesas donde los puestos parecen interminables y los precios de risa. Me fui a casita hacia las siete, necesitado de unas horas de sueño. Caí rendido en una de las páginas de esos Cuentos Filosóficos que me cedió Vicky allá en Iruña, esperando a la llamada de las chicas. Esa noche, esa sí, habría parranda.

Daré otro de esas volteretas por encima de la noche en Luxy (again…aunque esta vez nos agenciamos una mesa VIP que alguien había abandonado para descansar las piernas. Y esta vez no hubo pilotos borrachos). Estábamos bastante cansados, así que arrancamos hacia las cinco a mi piso. Una vez más, Debbie (que esa noche también era mi huésped) y Susan cogieron piltra. Lin-lin y yo decidimos probar suerte y repetir plan: no falló…Más créditos y más conversación hasta que Joe, que se había quedado en casa, nos dio los buenos días a eso de las ocho. Acabamos dormidos en los sofás sin enterarnos, aunque despertamos pronto: a las once cantó el gallo de mi móvil, pues mis amigos marchaban a las dos y queríamos comer por ahí. Cargados de maletas, partimos hacia la estación de autobuses. Rápida comida, últimas charlas, despedidas…Dios, cómo odio estas cosas. Allá se alejaba el autobús, mientras Debbie y yo agitábamos las manos. Acompañé a esta última buena parte de la tarde, pues no quería volver todavía al piso. Me esperaba en él lo que me temía: los rincones se volvían más acusadores que nunca, reprochando, una vez más, su soledad… Qué vacío parecía aquello. Esto es lo malo de la alegría, esta quietud gris cuando desaparece, que asalta la mente desprevenida y descuidada. Me sentí tentado de escribir en el blog, acercarme un poco a los míos, pero estaba demasiado cansado y desanimado. Limpié pues los vendavales de las dos noches anteriores y me perdí en las dos películas que había visto —sin ver— con Lin-lin. Allí murió la suerte. Al día siguiente comenzaba una semana de clases matutinas y trabajo por la tarde, cansado camino de brasas que me han traído hasta estas líneas.

La cama, por otra parte, vuelve a llamarme, así que dejo la descripción de este nuevo plan de trabajo para mañana. No penséis, sin embargo, que ya me rindo. En los últimos vientos me he vuelto un poco más optimista, gracias a algunos grandes artistas, e intento aprender a tomarme las cosas con un poco más de calma. A relajar un poco las exigencias de perfección (sólo un mínimo atisbo de inclinación a lo artístico separan al perfeccionista del maníaco) y a verlas venir. Con todas las de la ley. No descanso, por tanto, en esta carrera que me llevará triunfante de regreso al Aire que me vio nacer.

¡Qué ilusión recibir noticias de algunos de vosotros! Las líneas electrónicas también llenan un poco los rincones de esta casa. A todos aquellos que disfrutáis de la playa, que trabajáis, que visitáis mundo o que regresáis a casa después de visitarlo, un gran beso,

viernes, 13 de julio de 2007

Hoy... un respiro

Hoy ha sido un día interesante, pero no tengo tiempo para contároslo... Vienen hoy Joe, Susan y Lin-lin a casa desde sus respectivos puestos (uno de Tainan, las otras de algún lugar perdido en la pampa taiwanesa...). Pasarán el fin de semana en Taipei, así que esto promete. Y yo prometo, por mi parte, contaros todo con pelos y señales cuando pase el acelerón del weekend. A todos vosotros, que andáis desperdigados entre sanfermines, Bilbo, Londres y Alemania, un besote desde la isla.


(Por cierto, para los hinchas del Athletic, este nuevo presidente la va a liar petrusa... De los picapleitos me espero cualquier apocalipsis diario. Eso sí, tiene facha; no como Lamikiz, que era un pequeño pitufo. Además, se trae a Ocio, y esperemos que Asier y Santi regresen a la banda que dejaron huérfana. Y eso. Que tenía que comentarlo con alguien. ¡¡AUUURG!!<----eso era un león)


Para calentar boca, os cuelgo una foto del sábado pasado, descansando de Luxy y pilotos con merluza máxima.

jueves, 12 de julio de 2007

Hoy respiro... pequeñeces (2)

Así es; de no ser por esa mirada, que rescató otros pequeños momentos, este lunes, martes y miércoles serían -oh...- algunos días más... De todos modos, se agradece un poco de rutina; como si fueran breves pausas para respirar. "Estadas", como las llamaría Cherra. Parones. Aunque la madre que los trajo a los parones: me han incrementado el curro, y estos días traduzco casi todas las noticias... Me sorprende, en serio, lo mucho que estoy avanzando en mi comprensión de este país, aunque me doy cuenta a un tiempo de lo poco que sabía antes...No diré que la política es más audaz que en el resto del globo, pero es notable lo mucho que se utilizan palabras como democracia, paz, libertad o valores humanos en el discurso político; y no de la manera tediosa con la que se emplea en Occidente, sino en sus connotaciones más, digamos, "revolucionarias". Las patrañas son las mismas, pero aquí se aceptan: parece que en el mundo occidental --o al menos en España-- existe un acuerdo tácito en maquillar las grandes verdades; por otra parte, es nuestra patria la única (hasta tales extremos nos ha llevado la esquizofrenia) en la que llevar la bandera (la que sea) significa mucho más (y pocas veces "más mejor") que el mero amor a la tierra. Aquí las amenazas de China, el reciente pasado autoritario, la naciente democratización o la evidente necesidad de mejora son temas a la orden del día, y muy sentidas en el discurso de los dirigentes. Todo muy rápido, muy dinámico (aún)...Recordemos que la República de China sólo gasta medio siglo. Y lo que le queda. GORA TAIWAN, RIAU!



He grabado solo por primera vez... Diré que me gusto más (la voz, se entiende; no me siento tan solo...aún) cantando que hablando: lo uno parece simplemente una guitarra desafinada, pero lo otro es un matadero de cerdos. Aún así, fue bastante divertido ser un profesional de los pies a los ojos rasgados como manda el Jefe, al menos por unos minutos. Hoy hemos tenido, además, una reunión con los organizadores del TTT2007, para conocer nuestras sugerencias o quejas. No he podido callarme...Omito mi opinión, y la cedo a vuestra imaginación. ¡Y a las tres y media Yochi quería echarme a la calle! Increíble... Ya había terminado de traducir mi parte (hoy hemos empezado pronto, que he ido temprano al curro), y a la pobre no le gusta que le vean grabando... Qué timidica que es mi Yochi. Por decencia (y por merecer de alguna manera los mil doscientos machacantes) me he quedado un rato más, pero a las cinco estaba en casa. Día light, después de la semana más jevorra desde que pisé estos aires.



Hoy ha habido cojo-cena... Unos amigos de mis padres han insistido en invitarme. ¡Aquí también hay chuletones! Diferentes, pero se me hizo el culo pichiglás. Así que echando el helado de sésamo por los conductos bucales me despido hasta la próxima entrada... Besillos.



P.D: Lanzo un nuevo concurso, con nuevo premio que pensaré más adelante (estoy abierto a cualquier sugerencia de los participantes) que obtendrá quien adivine a quién pertence la mirada (uf...) del post anterior. Pista: ¡ánimo cinéfilos!

Hoy respiro...pequeñeces


"Todo comenzó con una mirada. Ella se debatía entre el sopor del mediodía y lo apretado del autobús, decidiendo a cuál de las dos angustias rendir su humor; yo, en cambio, dejaba vagar la vista, perdido en mis aires, ajeno a lo que me rodeaba. Entonces, por encima de cabezas anónimas, sus ojos cruzaron los míos: “mirada con sonrisa, éxito rotundo”, sentenciaba Samuel en Mia Sarah. Robaban así mis ojos los suyos del malhumor; vanagloria de pavo real, pues, por haber sido artífice de un esbozo de alegría.

Ella siguió su senda, malhumorada, estresada vida estudiantil.

Mi camino me llevaba a otro destino no menos halagüeño: otra tarde de traducciones y pantallas, de sueldos ganados.

Sin embargo, aquella breve pequeñez regresó al recuerdo por la noche, trayendo consigo otros compañeros diminutos de mi sentir. En un haz de emociones encontradas, volvía a respirar segundos olvidados de aquel día: la primera sonrisa, nada más despertar de un sueño inconfesable...; la curiosidad infantil, por primera vez solo ante el micrófono, que me llevó a tararear y grabar para carcajada propia todo mi repertorio de canciones; la extraña libertad del anonimato, que hormigueaba conmigo cuando me detuve aquella mañana entre grandes muchedumbres que acudían puntuales al trabajo; un súbito mareo, satisfecho acaso, tras tres horas de intensa redacción; tedios amargos al pasar mi vista por delante de los prostíbulos de siempre, que ahuyentarían el deseo de todo hombre por aquellos maquillajes repetidos, por esas minifaldas idénticas, por esos ojos vacíos, en fin, por la falta de alegría en la lascivia; la risa acelerada, tras recibir una llamada inesperada; y compasión y cariño, después de cenar, para mi abuela, que se perdía absorta barbilla al cielo, como intentando escapar al pasado que se fue, contemplando el retrato de mi abuelo… Pequeños frascos, todos ellos, del aire más puro, aquel que pone las mayúsculas a la Vida, la Inteligencia, o el Querer, y que me regalaron esa noche el recuerdo de un día, que como tantas otras historias, comenzó con una mirada robada."
----------------------------------------------------------------------------------

Cuántas veces olvidamos los pequeños momentos, creyéndonos con derecho a pedir a cada día grandes aventuras anunciadas con trompetas y mármol y letras grandes y yo quiero y soy el rey del mundo. No, un día no puede ser sólo bueno, o malo, o triste o alegre; debe ser bueno, malo, alegre, triste, aburrido, alarmante, apasionado, nocturno, irónico, confiado, dinámico, anónimo, épico, y mucho más. Porque los días se nos dosifican en segundos. Porque hay muchos segundos por vivir, y muchas historias por contar.

Porque, como escribe Zafón, “sólo recordamos aquello que nunca sucedió”. En efecto, la memoria estricta es enemigo del poeta… Hay que difuminar los recuerdos, hacer que pierdan lo que los hace humanos y mortales, para poder convertirlos en montañas misteriosas a las que acudir cuando pica la nostalgia. Y jamás —jamás— podrán competir mi futuro coche, mi futuro banco o hipotecas venideras contra aquella chica, real o irreal (¿importa?) a la que durante unos segundos robé la sonrisa y la mirada…

Amén pues, amigo, a todas tus pequeñeces, que modelaron tus pasos hasta este preciso Aire que respiras.

lunes, 9 de julio de 2007

Balbuceos: rectificar es de sabios (2)

Tanto insistir en que participarais en el concurso, y acabo de darme cuenta de que mi blog no permitía los comentarios anónimos o de gente sin cuenta en Google... Rectifico, por tanto, esperando tener que gastar más dinerillo en los recuerdos. Nos (la) vemos,